Consuelo para peregrinos

Cuando Dios quita lo creado para darnos al Salvador

Cuando Dios quita nuestras misericordias terrenales más queridas, lo hace para que saboreemos las riquezas espirituales y celestiales, y para que estimemos más a nuestro Salvador, único que satisface el alma.

Diógenes notó la necedad de los hombres de su tiempo: que subestimaban las mejores cosas, pero sobreestimaban las peores. ¡Ah, que éste no fuera el pecado y la vergüenza de los profesantes en estos días!

A veces Dios despoja a Su pueblo de las misericordias terrenales más cercanas y queridas, para que estimen más y saboreen mejor las misericordias espirituales y celestiales.

Dios quita las riquezas inciertas, para que Su pueblo estime más las riquezas ciertas.

Dios quita la fuerza natural, para que Su pueblo estime más la fuerza espiritual.

Dios quita la criatura, para que Su pueblo estime más a su Salvador.

Sólo las cosas espirituales y celestiales pueden satisfacer el alma. El lenguaje del hombre piadoso es éste: "¡Ah, Señor! las buenas cosas terrenales que recibo de Ti, aunque pueden refrescarme, no pueden satisfacerme sin Ti mismo."

"¿A quién tengo en el cielo sino a Ti? Y fuera de Ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecerán, pero Dios es el fortalecimiento de mi corazón y mi porción para siempre." Salmo 73:25-26

Fuente y atribución

Autor original: Thomas Brooks

Título original: God takes away the creature!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Thomas Brooks, publicado originalmente en Grace Gems.

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