¡Cada gracia en el jardín de nuestro corazón languidece y se marchita!
«¡Canta, oh estéril!» Isaías 54:1
Hay tiempos en que nos sentimos muy estériles. La oración está sin vida, el amor está frío, la fe está débil: cada gracia en el jardín de nuestro corazón languidece y se marchita. En tal condición, ¿qué hemos de hacer?
Puedo cantar de Jesucristo. Puedo hablar de las visitas de amor que el Redentor me ha hecho. Puedo magnificar el gran amor con el que amó a su pueblo cuando descendió de las alturas del cielo para redimirlo. ¡Volveré a la cruz!
Ven, alma mía, cargada: una vez perdiste tu carga al pie de la cruz. ¡Ve a Calvario de nuevo! Tal vez esa misma cruz que te dio vida te dé fecundidad.
Iré en pobreza, iré en impotencia, iré en toda mi vergüenza y en mi desviación. Le diré que aún soy su hijo y, confiando en su fiel corazón, cantaré en voz alta.
La experiencia de nuestra esterilidad es dolorosa, pero las visitas del Señor son deleitables.
El sentido de nuestra propia pobreza nos conduce a Cristo, y eso es donde necesitamos estar, porque en Él se halla nuestro fruto.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: Spurgeon Treasures — Each grace in the garden of our heart languishes and droops!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.