Ayuda para cada día

Cuando el miedo oculta el rostro de Cristo

A veces Cristo llega en medio de la tormenta vestido de prueba, y no lo reconocemos. Lo que nos aterra es precisamente la ayuda divina por la que habíamos estado clamando.

"Pero al verlo andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma, y gritaron; pues todos lo vieron y se turbaron. Pero Él en seguida habló con ellos y les dijo: '¡Tened ánimo; soy yo, no temáis!' Entonces subió a la barca con ellos, y el viento se calmó; y ellos se asombraron sobremanera." Marcos 6:49-51

Parece extraño que los discípulos alguna vez hayan temido a su propio Maestro. Habían estado en gran angustia toda la noche porque Él no estaba con ellos. Sin embargo, cuando Él llegó, se aterrorizaron al verlo. Fue porque no sabían que era Jesús, que Su presencia los llenó de tal espanto.

A menudo sucede así con nosotros. Nos hallamos en alguna necesidad o peligro, y Jesús no viene a nosotros. Le llamamos y deseamos con toda el alma Su venida. Al fin Él llega; pero no como esperábamos, con rostro amable y trato apacible, sino en forma de terror. Viene en medio de alguna gran prueba.

Clamamos con miedo. No sabemos que es Jesús, velado bajo el manto oscuro. Nos aterra la figura que se mueve sobre las aguas en la noche oscura, ¡con que es precisamente el amor divino y la ayuda divina por los que habíamos estado anhelando y suplicando!

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: It is I, do not be afraid!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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