El pecado es placentero — pero estéril. La aflicción es desagradable — pero provechosa.
Mediante la aflicción, el Señor separa el pecado que odia — del alma que ama. Él envía la aflicción — para sacar la suciedad del mundo de los corazones de sus hijos. «Antes de ser afligido andaba descarriado, pero ahora guardo tu palabra» Salmo 119:67
Así como las aguas son más puras cuando están en movimiento, los santos generalmente son más santos cuando están en la aflicción. Algunos cristianos se parecen a esos niños necios, que no aprenden sus lecciones — ¡sino mientras la vara está sobre sus espaldas! En la mayor aflicción — el Señor ha sellado la enseñanza más dulce: «Bueno para mí fue ser afligido, para así aprender tus estatutos» Salmo 119:71
Muchos cristianos no son mejorados por los juicios que ven — sino que son mejorados por los juicios que han sentido. ¡El oro se refina — estando en el horno! Asimismo, con el cristiano: «Te he refinado en el horno del sufrimiento» Isaías 48:10
Fuente y atribución
Autor original: William Secker
Título original: Those doltish children!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de William Secker, publicado originalmente en Grace Gems.