Una noche prolongada de dolor no destruye la fidelidad de Dios. El orante aquí reconoce que su propia noche se hizo día al mirar la luz de Cristo, no porque desaparecieran todos los dolores, sino porque su Dios seguía caminando delante, paso a paso, incluso donde él no veía.
Jesús pasó por una noche más profunda: exclamó “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”. En esa confesión no hay derrota, sino obediencia redentora. Él llevó el peso máximo para que nosotros lleváramos gracia en lugar de desesperación. Por eso el creyente que hoy sufre no necesita fingir alegría superficial; puede llorar, clamar y obedecer al mismo tiempo. La disciplina no es ausencia de amor, sino su forma más severa para formar carácter, y la lámpara divina termina iluminando incluso los corredores más oscuros.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Morning Thoughts - December 29
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.