En una tierra donde las instituciones y las ordenanzas de la religión se observan tan estricta y debidamente, donde la formación religiosa desde la infancia, la temprana unión a la Iglesia visible y la consiguiente participación en la Cena del Señor son costumbres tan arraigadas, no sería exceder los límites del pudor ni de la delicadeza insistir al lector que profesa la fe sobre la importancia de un examen personal cercano, de una prueba por la palabra de Dios respecto a aquel gran cambio sin el cual la más espléndida profesión cristiana sólo se parecerá a las ropas de púrpura y el lino fino con que el rico caminó en grandeza hasta los tormentos de los perdidos. Profesores de religión, comulgantes, oficiales de la Iglesia: ¿tenéis la raíz del asunto en vosotros? ¿Tenéis a Cristo en vosotros? ¿Sois templos del Espíritu Santo? ¿Andáis humildemente con Dios? ¿Habéis nacido de lo alto?
No descanses short de este gran cambio, del nacimiento celestial y divino. No pongas tu confianza en tu relación externa con la Iglesia de Dios, ni te dejes engañar por una falsa apariencia de conversión. Puedes llegar lejos en la profesión cristiana, e incluso vivir para ver al Señor venir en el aire, y sin embargo no tener ni una gota de aceite en tu lámpara. ¿Has temblado a veces bajo la poderosa exposición de la verdad? Así hizo Félix, y nunca se arrepintió verdaderamente. ¿Has oído con gusto el evangelio y hecho muchas cosas bajo su influencia momentánea? Así hizo Herodes, y con todo retuvo a Herodías y decapitó a Juan. ¿Muestras mucho celo aparente por el Señor? Así hizo Jehú, pero era celo por sí mismo. ¿Eres compañero de hombres buenos y santos? Así fue Demas, y amó este presente siglo malo.
Mira bien tu religión. No des nada por sentado. Piensa menos en pulir tu lámpara y más en tener abundante aceite, para que cuando el Señor envíe o venga no seas hallado en tinieblas. Sin gracia convertidora en el corazón, tu relación con la Iglesia es sólo la unión de una rama muerta a un tronco vivo, y tu participación en la Cena del Señor, un comer y beber indignamente. Recibe con amor estas admoniciones fieles, escritas por alguien cuya única esperanza, como jefe de los pecadores, está en la obra acabada de Emanuel, y deja que te lleven a la oración, a la Palabra y a Cristo.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - April 7
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.