Ayuda para cada día

Cuando los pies cansados encuentran descanso en Cristo

Cuando el cansancio del día pesa sobre nuestros pies, hay un consuelo precioso: nuestro Maestro bendito recorrió el mismo camino y puede compadecerse de nosotros con verdadera simpatía.

Cuando nuestros pies están cansados después de las tareas y los caminos del día, debería ser un consuelo muy precioso recordar que nuestro bendito Maestro tuvo una experiencia semejante, y por tanto es capaz de compadecerse de nosotros.

Es una de las principales tristezas de muchas vidas, que otras personas no las comprenden, no simpatizan con ellas.

Otros se mueven a nuestro alrededor, nuestros vecinos y compañeros — aún nuestros amigos más cercanos — y ríen y broman y son felices y livianos de corazón — mientras nosotros, junto a ellos, estamos sufriendo. No se dan cuenta de nuestro dolor; y aun si se dieran cuenta, no podrían darnos verdadera simpatía, porque nunca han tenido ninguna experiencia propia que les interpretara nuestra experiencia.

Solo aquellos que han sufrido de alguna manera pueden simpatizar de verdad con los que sufren. Uno que es físicamente fuerte, y nunca ha sentido el dolor del cansancio, no puede comprender la debilidad de otro a quien el menor esfuerzo agota. El hombre de complexión atlética que puede caminar todo el día sin fatiga, tiene poca simpatía por el hombre de salud delicada que se agota en una milla.

«Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo, según nuestra semejanza». Hebreos 4:15

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: When our feet are tired after the day's tasks and journeys

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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