"La necedad de Dios es más sabia que los hombres." 1 Corintios 1:25
A veces digo: "Soy tan joven, ¿qué puedo hacer?" Pero Él ha usado muchas veces el habla sencilla aun de los niños pequeños para lograr resultados vedados al argumento, la elocuencia y la sabiduría humanas. Y muchas veces ha hecho de la presencia de un niño un freno contra el mal, un acicate para la santidad.
A veces digo: "Pero yo no soy nadie; mis circunstancias son demasiado fuertes para mí." Y sin embargo, Él es bien capaz de investirme con una fuerza celestial en mi hogar, mi negocio, mi vecindario, donde todo parece estar contra mí. Sus rosas florecen entre las nieves alpinas, y sus lirios en las arenas tropicales.
A veces digo: "Es inútil que yo salga a sus batallas; soy muy temeroso y miedoso." Pero Él puede levantarme por encima de mi natural disposición y temperamento. Toma la lanza de hierba que tiembla, y se vuelve como la vara de Moisés. Toma la luz casi extinta, y brilla como el candelero de oro.
A veces digo: "La obra es tan grande, ¿y qué soy yo?" En verdad lo es, y hay muchos adversarios, y yo estoy falto de poder. Pero la historia de Pablo me enseña que, si mi comida y mi bebida se hallan en hacer su voluntad, nada será demasiado alto para mí. La necedad de Dios es más sabia que los hombres.
Fuente y atribución
Autor original: Alexander Smellie
Título original: The Hour of Silence — 1 Corinthians 1:25
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.