Hay personas que aseguran que pueden orar y tener comunión con Dios igual de bien en un lugar que en otro. Hacen sus oraciones mientras caminan y mientras realizan su trabajo. No ven la utilidad de ir a solas para orar.
Sin embargo, si alguien podía orar bien en medio de la multitud o mientras estaba ocupado en su labor, ese era Jesús. Sin duda mantenía comunión con su Padre aun en sus horas más ocupadas; pero eso no satisfacía todas las necesidades y anhelos de su alma. Dejaba la multitud, dejaba incluso a sus propios discípulos, y se retiraba a lugares donde ningún ojo sino el de Dios podía verle, donde ninguna pisada ni voz humana podía interrumpir la quietud de su alma. Con seguridad, si él requería tales condiciones para orar, nosotros también.
«Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto.» Mateo 6:6
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: When you pray
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.