Todos sabemos cuánto nos aman nuestro padre y nuestra madre. Nos parece que nunca podría existir un amor más fuerte que el suyo. Por mal que un hijo se comporte, el amor en el corazón de sus padres sigue siendo tierno y fiel. Aunque todo el mundo lo ponga en la calle, la puerta del hogar sigue abierta para él.
Pero este versículo nos dice que aun si el amor parental se agotara, la paciencia de los padres se consumiera y la puerta del hogar se cerrara en nuestro rostro, todavía queda un lugar en el corazón y en el hogar de Dios para el desterrado. Este es el versículo para el hombre o la mujer que ha caído hasta las profundidades más bajas de la vergüenza, hasta que incluso su madre, si ello fuera posible, lo ha abandonado y lo ha excluido de su corazón. El amor de Dios sobrevive al amor humano. Es también el versículo del huérfano: cuando Dios quita al padre y a la madre, Él mismo toma al hijo con amor y cuidado especiales. Muy desolado queda el mundo cuando ambos padres ya no están; la vida nunca vuelve a ser la misma. No hay dónde ir con el hambre del corazón ni con la carga demasiado pesada. Sin embargo, Dios permanece, y muchas veces en la pérdida de lo humano se revelan por primera vez la calidez, la ternura, la fidelidad y la ayuda del amor divino. Echa sobre Dios toda tu ansiedad: ese ancla resiste.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - October 24
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.