Destellos desde las ventanas de la vida

Cuida con gratitud el lugar donde viste a Cristo

La tierna leyenda de Zaqueo regando el sicómoro donde vio al Señor nos invita a cuidar con amor la iglesia, lugar donde muchos contemplaron por primera vez a Cristo.

Krummacher cuenta una amable pequeña leyenda de Zaqueo, quien encontró a Cristo al subirse a un sicómoro. Krummacher dice que en su vejez Zaqueo seguía viviendo en Jericó, humilde y piadoso ante Dios y ante los hombres. Cada mañana, al salir el sol, salía a caminar por los campos.

Después de esos paseos siempre regresaba con una mente tranquila y feliz, para comenzar el trabajo del día. Su esposa notó esa costumbre invariable y sintió curiosidad por saber adónde iba y qué hacía. Un día ella lo siguió en secreto. Él fue derecho a aquel árbol desde el cual vio por primera vez al Señor. Ocultándose de su vista, ella lo observó. Él tomó un cántaro de agua y derramó agua sobre las raíces del árbol, que se iban secando con el calor sofocante. Luego arrancó algunas malas hierbas que encontró creciendo allí. Después de esto, miró largo rato y con amor hacia las ramas, donde se había sentado aquel día bendito en que vio a Jesús por primera vez. Por último, con una sonrisa paciente y agradecida en el rostro, regresó a su casa.

¿No hay en esto alguna sugerencia para los miembros de la iglesia? ¿No fue en la iglesia donde tú viste a Cristo por primera vez? ¿No es ese lugar sagrado para tu corazón? ¿No deberías hacer por tu iglesia lo que Zaqueo hizo por su árbol? ¿No deberías regar diariamente sus raíces con tus oraciones, tus lágrimas y tus trabajos? ¿No deberías procurar mantener alejadas las malas hierbas de alrededor, al menos en lo que concierne a tu propia vida? ¿No deberías hacer todo lo que esté a tu alcance, de alguna manera, para nutrirla y hacerla prosperar, un lugar de bendición para muchos más, así como lo ha sido para ti? Tu trabajo no será en vano en el Señor.

"Así que, mis queridos hermanos, manténganse firmes. Que nada los mueva. Entréguense siempre totalmente a la obra del Señor, porque ustedes saben que su trabajo en el Señor no es en vano." 1 Corintios 15:58

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: One day she secretly followed him

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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