"El fuego se apaga echando agua sobre él, o retirando el combustible. Así también, el Espíritu se apaga viviendo en pecado, lo cual es como echar agua sobre el fuego, o no cultivando nuestros dones y gracias, lo cual es como retirar el combustible del hogar."
Muchos se hallan cuidando con esmero de evitar el pecado externo, ¡y con todo descuidan a diario los dones de la gracia! ¡Qué locura!
¿No llegará al mismo resultado, al fin, el fuego de mi hogar, tanto si echo agua sobre los leños como si me niego a poner allí leña nueva? Se apagará con la misma certeza, sea cual sea mi modo de proceder.
Así será con el fuego en mi corazón. Ser descuidado es tan peligroso como ser desobediente. No hacer el bien es hacer el mal. Los pecados de gracia descuidada y deber omitido nos son tan perjudiciales como la maldad efectiva.
Esta es una advertencia para miles, acaso para el lector, ciertamente para el que escribe. ¡Oh, por gracia para atender al estado de los fuegos interiores, no sea que Satanás obtenga ventaja sobre nosotros por nuestra negligencia! Aunque haya sido frustrado en todo intento de llevarnos a una rebelión activa contra Dios, el enemigo puede aún prevalecer al reducirnos a un estado de indiferencia y apatía.
Existe una desobediencia pasiva que es sumamente dañina para el alma. Que el Señor nos libre de este gran peligro. Oigámosle decir: "¡No apaguéis al Espíritu!" y una vez más: "Aviva el don que está en ti."
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: Two ways of putting out fire!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.