"Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna." 1 Corintios 6:12
Muchos que están bien dispuestos hacia la religión y reciben con gusto y satisfacción las instrucciones de piedad, se sorprenden a menudo de cómo sucede que no progresan más en aquella religión que tanto admiran. Ahora bien, la razón de ello es que la religión vive únicamente en su cabeza, mientras que algo más tiene la posesión de su corazón; y por eso continúan, de año en año, como meros admiradores y ponderadores de la piedad, sin llegar jamás a la realidad y perfección de sus preceptos. Si se preguntara por qué la religión no se apodera de sus corazones, la razón no es que vivan en pecados groseros o disoluciones (pues su respeto por la religión los preserva de tales desórdenes), sino porque sus corazones son constantemente pervertidos y mantenidos en mal estado por el uso indebido de cosas que son lícitas; pues nuestras almas pueden recibir un daño muy grande simplemente por el abuso de cosas inocentes y lícitas. ¿Qué hay más inocente que el descanso y el retiro? Sin embargo, ¿qué hay más peligroso que la pereza y la ociosidad? ¿Qué hay más lícito que el comer y el beber? Y, con todo, ¿qué hay más destructor de la virtud que la sensualidad y la complacencia? El cuidado en el gobierno de una familia es ciertamente digno de elogio; sin embargo, ¿qué hay tan perjudicial como un temperamento mundano y ansioso? Lector, sigue al apóstol y mantente en guardia incluso respecto de las cosas lícitas; que no te detengan más allá de la medida debida.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — June 25
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.