No podemos ser demasiado cuidadosos con nuestro buen nombre. Muchas cosas, quizá no malas en sí mismas, pueden ser interpretadas como malas por ojos ajenos y poco caritativos, y así dañar la buena reputación. Hace falta también un sentido moral muy delicado para regular la conducta e interpretar el deber, no sea que un descenso en el tono nos permita actos que no se ajustan a la perfecta ley de lo recto. No podemos sostenernos con demasiado rigor en todo lo que es verdadero y de buen testimonio; un nombre empañado nunca vuelve a ser del todo brillante.
Como escribió el poeta: «La tela que la tintura había manchado, jamás recobró su blancura nativa». El buen nombre, forjado con años de integridad, puede perderse en un momento de descuido. Por eso el sabio nos enseña que vale más que la plata y el oro; y el creyente, sabiendo que lleva el nombre de Cristo, vive de modo que su conducta adorne, y nunca avergüence, la doctrina del Salvador que confiesa.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - October 14
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.