Perlas devocionales de George Everard

Cuídate de los pequeños comienzos del mal

El pecado entró al mundo por una mirada y un deseo; desde entonces el mal crece sin freno, por eso conviene vigilar sus comienzos.

Todo comienza con una mirada y un deseo. Eva ve el fruto y lo anhela. Luego presta oído al Tentador. Cree su mentira, y duda de la verdad y de la bondad de Dios. Lo toca, lo toma, lo prueba. Persuade a su esposo para que pruebe también. Así se extiende el mal.

Todas las alegrías del paraíso se pierden. La imagen de Dios en el alma se desvanece. Espinos y abrojos brotan en la tierra. Pecados y penas sin fin brotan en el mundo. Un pecado, que tal vez pensaríamos pequeño, se ha convertido en un gigante, ¡y el mal de toda clase cubre la faz de la tierra! El mundo entero gime bajo la violencia, la maldad y la opresión que pesan sobre él. Y hasta esta hora, el resultado de aquel pecado se ve en las diez mil veces diez mil formas de vicio y maldad que cubren la tierra, ¡y llenan a la humanidad de miseria y dolor indecibles!

Por tanto, cuídate mucho de los pecados pequeños. Recuerda, el pecado crece, ¡y crece de prisa! Velad contra los comienzos del mal. "Absteneos de toda especie de mal." 1 Tesalonicenses 5:22 ~ ~ ~ ~ ¡Estas pequeñas molestias y aflicciones!

Fuente y atribución

Autor original: George Everard

Título original: Quotes from George Everard — 84

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de George Everard, publicado originalmente en Grace Gems.

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