Considera a Jesús

Cultiva la alabanza que brota del evangelio agradecido

Jesús fue un hombre de espíritu agradecido, y un espíritu agradecido es un espíritu alabante. Su ejemplo nos llama a bendecir a Dios por el evangelio, por Cristo y por nuestra conversión.

Estas son las palabras de Jesús, citadas por el apóstol a partir de un salmo profético que le concernía. Hemos considerado al Señor enseñándonos con su ejemplo a orar; ahora nos conviene, para fomentar nuestra santidad personal, considerarle enseñándonos a alabar. La alabanza es un elemento del evangelio. Entró de modo esencial, aunque no siempre prominente, en la vida personal del Señor. Aunque «varón de dolores», visto más a menudo llorando que sonriendo, hubo momentos en que destellos de gozo iluminaron su alma y cánticos de alabanza brotaron de sus labios.

Nuestro Señor tuvo un espíritu agradecido, y un espíritu agradecido es un espíritu alabante. Cuántas veces estuvieron en sus labios las palabras: «Te doy gracias, oh Padre». Dio gracias a Dios por la soberanía de su gracia, por manifestarse a sus discípulos, por el alimento que estaba a punto de repartir y junto al sepulcro del amigo que iba a resucitar. En todo, Jesús fue de espíritu agradecido y, por tanto, alabante. Y así, alma mía, debes ser tú. Tienes todo para alabar a Dios: por el evangelio glorioso del Dios bendito, que en sus anuncios de perdón pleno, justificación gratuita, adopción grata, gracia presente y gloria venidera es alabanza, toda alabanza, alabanza eterna.

¿Y qué diremos de la alabanza debida por el don de Jesús? Piensa en él un momento, ¿y no sientes tu alma entera estremecida de gratitud y trémula de alabanza? Alaba a Dios por Jesús, por un Salvador tan divino y tan humano, por tal vida, por tal muerte, por tal justicia y por tal expiación. ¿No tienes, además, razón para alabarle por tu conversión? ¡Oh, maravilla de la gracia soberana, que alguna vez fuiste sacado de las tinieblas de la naturaleza a la luz admirable de Dios! Busca del Señor el espíritu de agradecimiento y cultiva habitualmente la gracia de la alabanza. Purifica el alma y glorifica a Dios; mantiene el corazón en perpetua floración y convierte la vida en un salmo cotidiano.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Consider Jesus– in the Exercise of Praise

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura