De su implacable agarre
Está determinado, por el decreto irrevocable del cielo—que todos los hombres han de morir. No hay tregua en esa guerra, ni liberación de aquella lucha mortal. La riqueza no tiene soborno que la muerte acepte; la sabiduría no tiene arte con el cual pueda evitarse; el poder no tiene defensa, y aun la religión no tiene seguridad contra su golpe. La belleza no tiene encanto para sus ojos; la voz de la elocuencia se pierde para sus oídos. Aquí el más poderoso conquistador es vencido, y el más orgulloso de los monarcas se halla esclavo. De su implacable agarre—ninguna edad, ninguna condición puede escapar. Los que están en la lozanía y frescura de la juventud no pueden, porque «el hombre, en su mejor estado, es del todo vanidad». Los grandes y prósperos no pueden, porque «también el rico murió y fue sepultado». Los impíos no pueden; son arrojados, sí, arrastrados en su iniquidad; la más temible de todas las muertes es la suya—la de morir en sus pecados. Tampoco el justo puede escapar; ha de recorrer el camino de toda la tierra, y volverse habitante del silencioso sepulcro.
Pero, en aquella solemne sazón, le irá bien. Cuando los últimos granos de la hora contada se estén agotando; cuando sus amigos terrenales se vean obligados a dejarle; cuando el frío rocío de la muerte esté posado en grandes gotas sobre su pálida frente; cuando cada nervio y vena pueda ser torturado y lacerado en terribles agonías por el poder irresistible del lúgubre tirano; aun entonces le irá bien. Pronto terminará la lucha moribunda, y a través de los lóbregos portales de la muerte—¡entrará en aquel estado bienaventurado donde todo es paz y seguridad para siempre!
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: The Christian's Pathway — Choice Excerpts — 12
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.