Mañana y noche

De la oveja perdida al Salvador herido

La confesión unánime de nuestro descarriamiento se convierte en canción al contemplar que el Señor cargó sobre Cristo la iniquidad de todos.

Aquí hay una confesión de pecado común a todo el pueblo escogido de Dios. Todos han caído, y por tanto, en un coro común, todos dicen, desde el primero que entró al cielo hasta el último que allí entrará: "Todos nosotros nos descarriamos como ovejas." La confesión, aunque así unánime, es también especial y particular: "Cada cual se apartó por su camino." Hay una pecaminosidad peculiar en cada uno de los individuos; todos son pecadores, pero cada uno con algún agravante especial que no se halla en su prójimo. Es la marca del arrepentimiento genuino, que mientras se asocia naturalmente con otros penitentes, también toma una posición de soledad. "Cada cual se apartó por su camino" es una confesión de que cada hombre había pecado contra la luz peculiar a sí mismo, o había pecado con un agravante que no podía percibir en otros.

Esta confesión es sin reservas; no hay una palabra que disminuya su fuerza, ni una sílaba a modo de excusa. La confesión es una renuncia a todo alegato de justicia propia. Es la declaración de hombres que son conscientemente culpables, culpables con agravantes, culpables sin excusa: se presentan con sus armas de rebelión hechas pedazos, y claman: "Todos nosotros nos descarriamos como ovejas; cada cual se apartó por su camino."

Sin embargo, no oímos lamentos dolorosos acompañando esta confesión de pecado; porque la siguiente frase la convierte casi en un cántico. "Mas el Señor cargó sobre Él la iniquidad de todos nosotros." Es la sentencia más dolorosa de las tres, pero rebosa de consuelo. Es admirable que donde la miseria se concentró, reinó la misericordia; donde la tristeza llegó a su clímax, las almas cansadas hallan descanso. El Salvador herido es la sanidad de los corazones heridos. ¡Mira cómo la más humilde penitencia da paso a una confianza segura con solo contemplar a Cristo en la cruz!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: April 3 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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