Un Tesoro Dorado para los Hijos de Dios

Deléitate en el Señor y sé todo para Cristo

Deléitarse solo en el Señor y anhelar más la gracia que el bien temporal es señal infalible de regeneración; quien abriga pecados secretos pierde la paz, pero quien es todo para Cristo gusta del amor celestial.

«Deléitate asimismo en el Señor, y él te concederá las peticiones de tu corazón.» Salmo 37:4

Si deseas deleitarte solo en el Señor, y te preocupas más por el aumento de la fe, el amor y la santidad que por la felicidad temporal, y aun estarías dispuesto a privarte de algún bien terrenal con tal de que ello ensanche tu bienestar espiritual, esto no procede de la naturaleza — sino que es una señal infalible de gracia y de regeneración; y el Señor te concederá también las peticiones de tu corazón, y aun más de lo que deseas.

Nada puede ser más insensato que albergar en el corazón uno o más pecados secretos después de haber sido despertados una vez. Ciertamente padeceremos por ello; nuestra conciencia nos reprenderá; no podremos disfrutarlo con ni la mitad del placer de antes; nuestro camino se estorba y nuestra paz se perturba. ¡Cuánto más prudente y provechoso sería, entonces, dejarlo todo y seguir a Cristo, el único que puede satisfacer los deseos de nuestro corazón! Considera esto, oh alma mía; obra la parte más sabia; sea tu ojo sencillo y sé unida solo a Él; mientras otros, procurando servir a dos señores, a Dios y a las riquezas, resultan al fin lastimosamente defraudados, evita tú esta locura y sé toda para Cristo. Así podrás gustar las cristalinas corrientes de su amor celestial. Solo los de corazón sincero son verdaderamente felices.

¡Cuán vanas son todas las cosas de aquí abajo!

¡Cuán falsas, y con todo cuán hermosas!

Cada placer lleva también su veneno,

¡y cada dulce, un lazo!

Fuente y atribución

Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky

Título original: A Golden Treasury for the Children of God — April 28

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.

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