"David dijo a Salomón: Hijo mío, en mi corazón tuve el propósito de edificar una casa para el Nombre del SEÑOR mi Dios." 1 Crónicas 22:7
En mi corazón estuvo, dijo el rey David; pero al deseo del corazón del rey, Dios pareció responder No. Una y otra vez se ha repetido esta historia del anhelo del hijo — y del rechazo del Padre.
Estaba en el corazón de Trófimo publicar el evangelio; pero Pablo tuvo que dejarlo enfermo en Mileto. Estaba en el corazón de los macedonios dar mucho para los santos judíos pobres; pero su propia pobreza limitaba sus ofrendas y las mantenía pequeñas. Estaba en el corazón de Juan predicar y trabajar en las bulliciosas calles de Éfeso; pero Cristo lo encerró en la áspera y estéril roca en medio del mar que gime.
Sobre el anhelo de mi corazón de servirle, Dios puede colocar Su veto distinto e insuperable.
Pues bien — pero el deseo y la oración del corazón revelan de qué espíritu soy, y me prueban como Su hijo. Y le son agradables, aunque me prohíba realizarlos ahora; Él acepta mis deseos sinceros, escucha y recuerda mis cánticos que "se elevaron del suelo para perderse en el cielo". Y con seguridad tendrán su cumplimiento, si no por mis manos, por las de otro; si no hoy, entonces algún otro día. Al fin Sus batallas serán ganadas. Al fin Sus Templos serán edificados.
Fuente y atribución
Autor original: Alexander Smellie
Título original: The Hour of Silence — 1 Chronicles 22:7
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.