Necesidades suplidas por Dios

Despierta tu arpa y alaba al Señor

Un espíritu gozoso es un espíritu alabador; el creyente halla en Cristo su cántico y eleva la alabanza como la ocupación más santa y dulce del alma redimida.

Un espíritu gozoso es un espíritu que alaba; y aquel en torno al cual se reúnen nuestras alabanzas más sublimes y dulces ha dicho, para animar este santo ejercicio: «El que ofrece alabanza me honra». Que haya tan pocos creyentes gozosos explica que haya también tan pocos creyentes alabadores en la Iglesia de Dios. La alabanza es una de las gracias más santas, y a la vez una de las ocupaciones más dulces, del alma creyente. Según nos revelan las Escrituras, la alabanza es la ocupación principal de los santos en la gloria: las arpas de oro, los cánticos nuevos y los grandes aleluyas del cielo muestran que alabar es el deleite de los redimidos.

Alma mía, despierta tu arpa del sauce, donde ha colgado silente por demasiado tiempo, y alaba a tu Dios por las misericordias de su providencia: por el alimento y el vestido, por el hogar y los amigos, por su cuidado diario. Alábale por la gracia soberana que te llamó y te convirtió; ¿no encendería el solo pensamiento tu alma con la más honda gratitud? Alábale por la gracia que te guarda: la misma potencia divina que te llamó es la que te sostiene para que no caigas. «Guardados por el poder de Dios mediante la fe para salvación».

El Señor es también nuestro cántico a la vista de los consuelos de su gracia. Has pasado por muchas aflicciones profundas, has recorrido etapas oscuras de tu peregrinaje; pero tus consuelos no han sido pocos ni pequeños. El Dios de toda consolación nunca te ha desamparado, y el Espíritu Santo, el Consolador, siempre ha estado junto a ti para sanar tus heridas con el aceite y el vino de la gracia. Eleva, pues, tus alabanzas con cada luz del alba y cada sombra del anochecer. Alábale por todo: por la nube que oscurece y por el rayo que ilumina, por las misericordias dadas y por las retenidas. Pronto las alabanzas de la tierra se trocarán por las más altas y eternas de los cielos.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: THE LORD MY SONG

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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