Dios habla de su pueblo como de joyas que le pertenecen. No porque seamos preciosos en nosotros mismos, sino porque Cristo pagó por nosotros con su sangre.
Esta imagen honra al creyente cansado: el Señor no solo perdona, también guarda, reconoce y reclama a los suyos. Somos suyos ahora por adopción, y seremos suyos en el día final, cuando su gracia sea mostrada como tesoro delante de todos.
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: Divine Treasures
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.