"Cumplirá el deseo de los que le temen." Salmo 145:19
El Señor es tanto capaz como dispuesto a hacer "sobremanera abundantemente más de todo lo que pedimos o pensamos", concediendo no solo conforme a la idea de nuestros corazones estrechos, sino conforme a las riquezas de su gloria, como conviene a su Majestad. Cristo se deleita en las grandes peticiones, porque es un gran Señor y es rico para con todos los que le invocan. Él posee todas las riquezas de sus méritos y dones, no para sí mismo (pues, siendo el mismo Dios, nada le faltaba para sí), sino solo para nosotros, aun los rebeldes, que le invocamos con sinceridad. Por tanto, lo que Él tiene como Mediador, todo me pertenece a mí, si solo soy un peticionario humilde y fervoroso. Oh alma mía, ora a Él; más aún, sé mucho en la oración; y cuantas veces derrames tu alma delante de Él en oración, deja que estas palabras recurran y te llenen de gozosa expectación: "Cumplirá el deseo de los que le temen." Ni una petición, ni un gemido se perderán. ¡Cuántas bendiciones, además de las que ya tenemos, recibiríamos todos, si fuéramos más frecuentes y fervorosos en nuestras súplicas! ¿Por qué somos tan reacios a glorificar a Dios y a buscar medidas más altas de felicidad?
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — November 28
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.