A veces nuestros pecados parecen estar vivos dentro de nosotros, y cada uno levanta su voz de acusación. Aquella caída clama por venganza; aquella palabra necia pide castigo; aquel desliz, aquella desviación, aquella mala acción testifican contra nosotros en el tribunal de la conciencia. Hagamos lo que hagamos, vivamos como vivamos, vigilemos y oremos cuanto queramos, el pecado sigue moviéndose, obrando y arrastrándonos una y otra vez a la culpa y al bondage.
Pero si Dios ha tenido misericordia de nosotros, ha tomado todas nuestras iniquidades con su propia mano y las ha lanzado con su brazo a las profundidades del mar. Esos pecados ya no tienen ojos para mirarnos con indignación, ni lenguas para hablarnos con voces de acusación, ni vida para levantarse y declarar que la ley de Dios fue quebrantada y que estamos bajo su maldición. No hay verdad más cierta en toda la Palabra de Dios que el perdón completo de los pecados y la presentación de la iglesia de Cristo, en aquel gran día, irreprensible delante de su gloria con sumo gozo.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: May 20
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.