Cuando reconocemos que Dios mismo se reveló en Cristo, nuestra fe adquiere raíces. No adoramos a un profeta aislado ni a un héroe moral; adoramos al Hijo eterno que asumió nuestra guerra contra el pecado y tomó nuestra pena. Esta verdad protege la esperanza: la cruz de Jesús no es símbolo vacío ni gesto pasajero, sino la obra del Dios verdadero que nos invita al perdón y a la nueva vida.
Por eso, cuando se avecina la muerte y el corazón recuerda caídas pasadas, saber que Cristo es Dios quita el terror último. No enfrentamos al cielo como extraños, sino al Padre que reconcilia en Su Hijo. En la hora difícil, su presencia se sostiene en un hecho: Dios estaba en Cristo, y ese Dios no puede retirar su amor redentor.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Morning Thoughts - March 9
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.