¿Ha hecho el Señor del pecado tu carga? ¿Te ha hecho sentir alguna vez culpable delante de él? ¿Ha oprimido tu conciencia con la vista y el sentido de tus iniquidades, tus pecados, tus desvíos? ¿Y saca el Señor, de cuando en cuando, de tus labios una confesión honesta, sincera y sin reservas de esos pecados? ¿Qué dice el Espíritu Santo? ¿Qué ha registrado el Espíritu bendito para tu instrucción y tu consolación? «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados».
No meramente sobre la base de la misericordia; y mucho menos porque tú los confieses. No es tu confesarlos, sino esto: tu confesarlos es marca de luz divina; tu confesarlos brota de la obra de gracia en tu corazón. Si, pues, posees vida divina, si tienes gracia en tu alma, eres hijo de Dios; Jesús obedeció por ti, Jesús sufrió por ti, Jesús murió por ti, Jesús ha quitado tu pecado. Y por tanto, siendo tú hijo de Dios y habiendo Jesús hecho todo esto por ti, Dios es ahora «fiel» a su promesa de recibir al pecador que confiesa; y «justo» con su propio carácter inmutable y veraz. Y así, por justicia además de misericordia, por fidelidad además de compasión, puede, quiere y de hecho perdona, perdona y borra dulcemente toda iniquidad y toda transgresión de un penitente que confiesa.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: June 9
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.