Los tiempos de angustia prueban al santo de Dios, y están destinados a hacerlo; ese es precisamente el propósito por el que son enviados, pues Jehová prueba al justo. Con todo, la promesa se mantiene: él es su fortaleza en el tiempo de la angustia. Cuando rompe las fuentes del gran abismo del pecado y la iniquidad, fortalece a su pueblo para que no sea arrastrado por la corriente. Cuando esconde su rostro, los fortalece para decir: Aunque él me mate, en él esperaré. Cuando la tentación les asedia severamente, cuando son puestos en el horno, el Señor está allí con ellos, como lo estuvo con los tres hombres que Nabucodonosor arrojó dentro. El Hijo de Dios está allí, de modo que ni un cabello de su cabeza se quema, ni pasa sobre ellos olor de fuego.
En todas sus aflicciones él es afligido, y al compartirla con ellos los sostiene bajo ella. Así es su fortaleza, pues los fortalece con fortaleza en su alma. Los capacita para llevar la cruz pesada, para sostener la carga gravosa de la prueba y la aflicción, para poner la boca en el polvo necesitando y mereciendo sus golpes disciplinarios, y someterse a sus justas disposiciones y tratos, enviados visiblemente por una mano graciosa y amorosa.
Y de cuando en cuando deja caer una palabra que sostiene, da una mirada que anima, otorga un toque suave y sanador, y así les ayuda a esperar con fe y esperanza hasta que a su tiempo envía plena liberación. Así ayuda y libra, y lo hará en todo tiempo de angustia hasta su lecho de muerte, cuando les dará su liberación plena y final del cuerpo de pecado y de muerte, y de un mundo lleno de iniquidad y dolor.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: April 18
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.