Estaba determinado por el consejo de Dios, antes de que lo estuviera por el consejo de Festo, que Pablo debía ir a Roma; pues Dios tenía obra para él que hacer allí. El rumbo que siguieron y los lugares que tocaron se relatan aquí. Y Dios aquí anima a los que sufren por él a confiar en él; pues puede poner en el corazón de aquellos el deseo de favorecerlos, aun de quienes menos lo esperan. Los marineros deben aprovechar al máximo el viento; y así debemos hacer todos nosotros en nuestra travesía por el océano de este mundo. Cuando los vientos son contrarios, sin embargo, debemos ir avanzando lo mejor que podamos. Muchos que no son empujados hacia atrás por providencias adversas, tampoco avanzan aprovechando las providencias favorables. Y muchos cristianos verdaderos se quejan, en cuanto a las preocupaciones de sus almas, de que apenas pueden mantener su posición. Todo puerto hermoso no es un puerto seguro. Muchos muestran respeto a los buenos ministros, pero no siguen su consejo. Pero el acontecimiento convencerá a los pecadores de la vanidad de sus esperanzas y de la locura de su conducta.
Pablo y sus compañeros en peligro por una tempestad
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Acts 27:1-11
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.