Mañana y noche

Dios nunca dijo: Búscame en vano

Consuelo en lo que Dios no ha dicho: nunca ha decretado que el verdadero buscador le busque en vano, sino que oye la oración de quien le invoca.

Podemos hallar mucho consuelo al considerar lo que Dios no ha dicho. Lo que Él ha dicho es inefablemente lleno de consuelo y deleite; lo que no ha dicho es apenas menos rico en consolación. Fue uno de estos «no dijo» lo que preservó el reino de Israel en los días de Jeroboam hijo de Joás, porque «el Señor no dijo que borraría el nombre de Israel de debajo del cielo». 2 Reyes 14:27.

En nuestro texto tenemos la seguridad de que Dios responderá la oración, porque «no dijo a la descendencia de Jacob: Búscanme en vano». Vosotros que escribís cosas amargas contra vosotros mismos debéis recordar que, digan lo que dijeren vuestras dudas y temores, si Dios no os ha cortado de la misericordia, no hay lugar para la desesperación; aun la voz de la conciencia pesa poco si no es respaldada por la voz de Dios. ¡Temed lo que Dios ha dicho! Pero no permitáis que vuestras vanas imaginaciones os abrumen con desánimo y pecaminosa desesperación.

Muchas personas tímidas se han afligido con la sospecha de que puede haber algo en el decreto de Dios que las excluya de la esperanza; pero aquí hay una refutación completa a ese temor importuno, pues ningún verdadero buscador puede estar decretado a ira eterna. «No hablé en secreto, en un lugar oscuro de la tierra; no dije», ni aun en el secreto de mi inescrutable decreto, «Búscame en vano». Dios ha revelado claramente que oirá la oración de los que le invocan, y esa declaración no puede ser contradicha. Ha hablado tan firme, tan veraz, tan justamente, que no puede caber duda alguna. No revela su mente en palabras ininteligibles, sino que habla clara y positivamente: «Pedid, y recibiréis». Cree, oh tembloroso, esta verdad cierta: que la oración debe y será oída, y que nunca, ni aun en los secretos de la eternidad, ha dicho el Señor a alma viviente alguna: «Búscame en vano».

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: August 21 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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