La Biblia ha sido puesta en nuestras manos como una revelación de Dios. Como tal la hemos recibido de nuestros padres, y como tal, y solo como tal, reclama nuestra atención y nuestra obediencia. Si no es la palabra de Dios —hablamos con reverencia— es un engaño. Ahora, si podemos establecer firmemente la necesidad de una revelación de Dios, habremos echado un fundamento sólido para creer que la Biblia es esa revelación; pues ninguna otra merece un momento de examen. Este argumento de la necesidad es muy fuerte, más fuerte quizá de lo que a primera vista aparece, y tan amplio en su aplicación como firme en su fuerza. Para sentir la fuerza de este argumento, detén tu mirada por unos momentos sobre la creación, y observa qué provisión ha hecho en todas partes su Creador todopensante y todopoderoso para la necesidad. Desde el hombre, a la cabeza de la creación, hasta la estructura organizada más ínfima, no hay una sola necesidad para la cual no se haya provisto, y eso en proporción exacta a su necesidad. Tú mismo viniste a este mundo como un pobre, desnudo y desvalido infante, lleno de necesidades, y habrías perecido desde el vientre si no se hubiera provisto para ellas. ¿Quién llenó para ti el pecho de tu madre con leche y el corazón de tu madre con amor?
Pero tienes un alma además de un cuerpo, no menos desnuda, no menos necesitada. ¿Acaso el cuerpo tendrá sus necesidades, y estas serán provistas, y el alma tendrá también sus necesidades, y para estas no habrá provisión? ¿No hay leche para el alma así como para el cuerpo? ¿No hay ‘leche sincera de la palabra’ para que por ella crezca? El anhelo después de Dios que siente cada alma renacida, el ardor con que acude de inmediato a buscar consuelo e instrucción en la palabra, la santa alegría con que recibe cada rayo de luz celestial que ilumina su sendero oscuro, muestran evidentemente cuán profundamente está fundada la necesidad de una revelación divina en la relación entre el hombre y su Hacedor.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: January 9
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.