Pensamientos matutinos

Dios que se hizo hombre para abrazarme

Cristo no se limitó a compadecer: asumió nuestra carne para compartir nuestra condición y restaurar nuestra esperanza, mostrando que la grandeza divina se inclina hacia el pecador necesitado de abrazo.

Hay una verdad que desmonta mi orgullo: Dios no se quedó lejos para observar mis heridas; se acercó hasta asumir mi naturaleza. No tomó forma de ángel para demostrar poder, sino de hombre para sanar a un pecador en quien caben mis miedos, vergüenza y ruina. Esta verdad no es teoría fría: es la forma concreta de su amor.

Cuando la vida parece demasiado dura, se vuelve medicina: Él no absorbió mi pecado, pero sí compartió mi condición para llevarla al Padre. No vino a humillarme, vino a levantarme desde dentro, sin ocultar la distancia infinita entre su gloria y mi polvo. Por eso su cruz habla claro a mis derrotas: mi historia no lo espanta, lo impulsa a acercarse más. En cada etapa donde me siento indigno, me sostiene recordar que el mismo que cargó mi humanidad también me ofrece una misericordia capaz de vencer mi auto-desprecio.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Morning Thoughts - June 24

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura