Se nos dice que la palabra del Señor está probada; y lo que es cierto de ella en su conjunto, lo es de manera especial en esta porción. Ha sido puesta a prueba en miles de ocasiones, y en todos los casos el resultado ha sido igualmente satisfactorio.
En el Salmo 107 se nos ofrecen varios cuadros que muestran de manera sorprendente cómo se ha cumplido esta promesa. Tenemos, en primer lugar, el relato de una compañía de errantes desolados en el desierto, rodeados por una inmensa extensión de arena ardiente. En el curso de sus vagabundeos pierden el camino, y deambulan de un lado a otro en busca de un lugar donde puedan acampar con seguridad. Su situación es de lo más lamentable; están a punto de perecer y al borde de la desesperación. Pero les queda una alternativa, y de ella se aprovecharon con sabiduría: la de clamar a Aquel que ha prometido ser un pronto auxilio en el día de la angustia; y no clamaron en vano. "Algunos vagaban por el desierto, perdidos y sin hogar. Hambrientos y sedientos, casi morían. ¡Señor, ayúdanos!, clamaron en su angustia, y Él los rescató de su aflicción. Los guio derecho a la seguridad, a una ciudad donde pudieran vivir."
El segundo caso es el de un grupo de pobres cautivos, que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, y están atados con grillos de hierro. En una condición tan desvalida, ¿qué pueden hacer? Aun ellos pueden alzar su clamor a Aquel que escucha el gemido de los presos, y que hace justicia a los oprimidos. Así lo hicieron; clamaron a Dios por ayuda, y esa ayuda no les fue negada. "¡Señor, ayúdanos!, clamaron en su angustia, y Él los salvó de su aflicción. Los sacó de las tinieblas y de la más densa oscuridad; rompió sus cadenas."
Tenemos un tercer caso en el de ciertos afligidos, que fueron llevados a tal abatimiento que aborrecían todo alimento y estaban próximos a las puertas de la muerte. Ellos también hacen lo que los demás hicieron, y el resultado sigue siendo el mismo. "¡Señor, ayúdanos!, clamaron en su angustia, y Él los salvó de su aflicción. Él habló, y fueron sanados, rescatados de las puertas de la muerte."
Y, por último, tenemos a los pobres marineros, sorprendidos por una tempestad terrible. "Unos se hicieron a la mar en barcos, recorriendo las rutas mercantiles del mundo. También ellos contemplaron el poder del Señor en acción, sus obras imponentes en las profundidades del mar. Él habló, y se levantaron los vientos, agitando las olas. Sus naves eran alzadas hasta los cielos y se hundían de nuevo en los abismos; los marineros se encogían de terror. Se tambalearon y vacilaron como borrachos, y perdieron todo resuello. ¡Señor, ayúdanos!, clamaron en su angustia, y ¡Él los salvó de su aflicción! Calmó la tormenta hasta reducirla a un susurro y serenó las olas. ¡Qué bendición fue esa bonanza cuando los condujo sanos y salvos al puerto!"
Tenemos, pues, testigos sucesivos presentados con el fin de mostrar que la sentencia que consideramos es "palabra fiel". "Invócame en el día de la angustia", es el mandato; "yo te libraré", es la promesa añadida. Pero, ¿ha sido según su palabra? Sí, es la respuesta inmediata e infalible de estas diversas clases. "¡Él nos libró cuando lo invocamos!" es el lenguaje de los errantes en el desierto. "¡Él nos libró también a nosotros!" dicen los pobres cautivos, liberados de sus lúgubres mazmorras. Y los afligidos, levantados de los bordes del sepulcro, y los marineros que se hundían, rescatados de las olas devoradoras, añaden igualmente que Él escuchó su clamor y acudió a su oportuno socorro.
Y en Aquel a quien buscaron no hay variabilidad ni sombra de cambio. Él sigue siendo el mismo, con su oído tan pronto para escuchar y su brazo tan poderoso para librar. No solo fue antaño, sino que aún está cerca de todos cuantos lo invocan con verdad. Lector, invoca su auxilio; clama a Él aun desde lo más profundo en que te halles sumido; y ten la plena certeza de que los hijos de Dios nunca lo buscan en vano.
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: The Day of Trouble
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.