Enfermizo, hosco, presa del pánico
«No quebrará la caña cascada; no apagará el pabilo que humea.» Mateo 12:20
Mira al profeta Elías, tan recientemente un héroe entre héroes, enfrentando sin rubor los salvajes gritos de los esbirros de Acab y la multitud de los sacerdotes de Baal, ahora sentado, con semblante abatido, bajo el enebro del desierto o entre las rocas de Horeb, lejos del deber; enfermizo, hosco, presa del pánico; olvidando los ánimos del Carmelo y los milagros de Querit, entregándose al soliloquio ingrato: «Basta ya; toma mi vida; Dios se ha olvidado de mí; no soy mejor que mis padres.»
¿Toma Jehová su palabra al pie de la letra? ¿Deja, o comisiona, al torbellino del desierto para que apague la llama agonizante de su consagración pasada? ¡No! «¿Qué haces aquí, Elías? Ve, unge a Jehú; ve, unge a Hazael. Vuelve a tu obra y a tu trabajo señalado. Aún te haré una luz ardiente y resplandeciente en Israel.»
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: Thoughts for the Quiet Hour — Excerpts — 20
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.