Una de las excusas que Moisés presentó cuando Dios le mandó ir a ser el libertador de su pueblo fue que él no era buen hablador. Dios atendió su dificultad diciéndole que le proveería quien hablara. Aarón sería su portavoz. Así, a lo largo de toda la historia, Moisés es un hombre silencioso, y la voz que oímos es la de Aarón. Cada uno hizo su propia parte.
Es precisamente así como la obra de Dios ha de hacerse siempre. Ninguna persona posee dones universales. Uno es mal hablador, pero tiene inteligencia y corazón, sabe trazar planes e infundir energía e inspiración. Otro es un orador elocuente, pero carece en los puntos donde el primero sobresale. Pongan a los dos juntos, y podrán lograr grandes resultados.
En una iglesia, algunos saben cantar bien; otros no cantan, pero saben enseñar; otros no hacen ni lo uno ni lo otro, pero pueden llevar consuelo a los enfermos; otros administran los asuntos; otros ganan dinero y lo dan. Hay diversidad de dones, y no hay dos personas con el mismo; pero si todos trabajan juntos, cada uno haciendo su propia parte, la iglesia no solo es un poder, sino que no queda ninguna obra necesaria sin hacer. Nunca te aflijas por no tener el don que otro posee; tú tienes algún don, y ese es el que Dios quiere que uses.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - March 19
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.