El desprecio, el odio, la envidia y la contienda son muy contrarios a la naturaleza de los cristianos. Es como si los miembros de un mismo cuerpo no se preocuparan los unos por los otros, o se pelearan entre sí. El espíritu orgulloso y contencioso que prevalecía, en cuanto a los dones espirituales, quedaba así condenado. Se mencionan los oficios y los dones, o favores, dispensados por el Espíritu Santo. Los principales ministros; las personas capacitadas para interpretar las Escrituras; los que laboraban en palabra y doctrina; los que tenían poder para sanar enfermedades; los que ayudaban a los enfermos y débiles; los que administraban el dinero dado en caridad por la iglesia y gestionaban los asuntos de la iglesia; y los que podían hablar diversas lenguas. Lo que ocupa el último y más bajo lugar en esta lista es el poder de hablar lenguas; ¡cuán vano es, si un hombre lo hace solo para divertir o para exaltarse a sí mismo! Véase la distribución de estos dones, no a todos por igual, 1 Corintios 12:29, 30. Esto sería hacer de la iglesia un todo uniforme, como si el cuerpo fuera todo oído o todo ojo. El Espíritu reparte a cada uno como quiere. Debemos contentarnos aunque seamos menores y menos que otros. No debemos despreciar a otros, si tenemos dones mayores. ¡Cuán bienaventurada sería la iglesia cristiana, si todos los miembros cumplieran con su deber! En vez de codiciar los puestos más altos o los dones más espléndidos, dejemos el nombramiento de sus instrumentos a Dios, y a aquellos en quienes él obra por su providencia. Recuerde, los que serán aprobados en el más allá no son los que buscan los primeros puestos, sino los que son más fieles al encargo que se les ha confiado, y más diligentes en la obra de su Maestro.
Capítulo 13
La necesidad y la ventaja de la gracia del amor (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — 1 Corinthians 12:27-30
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.