La Hora de Silencio

Echa tu carga sobre el Señor

Tres cargas que el creyente debe depositar en el Señor: la ansiedad mundana que invade aun el día de reposo, el peso del pecado personal y la solicitud persistente por otras almas, confiadas al amor que sostiene al justo.

"Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no permitirá que el justo resbale para siempre." Salmo 55:22

Hay una carga de ansiedad mundana que debo dejar. Aun en las horas en que estoy lejos de mis negocios, soy propenso a dejar que sus inquietudes y afanes me persigan en mi alma secreta; y entonces saco poco provecho de mi misma comunión con Dios. El día laborable me sigue hasta el día de reposo, como algún espíritu persistente y molesto, y lo echa a perder por completo. Eso no debería ser.

Hay una carga de pecado personal e indignidad que debo dejar. A veces desespero de la salvación. Mi culpa ha sido tan grande que no veo en la tierra ni en el Cielo, en el tiempo ni en la eternidad — consuelo ni liberación para mí. Pero la promesa debiera llevarme al lugar algo más elevado donde se yergue la Cruz de Jesús, y allí la carga cae de mi espalda, y sigo mi camino con un corazón gozoso.

Hay una carga de solicitud persistente por otras almas que debo dejar. Cuando he orado por ellas, y les he apelado, y he hecho lo máximo de mi parte, permíteme entregarlas al amor fuerte y tierno de mi Señor, mil veces más sabio y cálido que el mío. Que no sea yo aplastado por un peso demasiado grande para mí. Él tiene la llave de todos estos corazones, y puede volverlos adonde Él quiera.

Fuente y atribución

Autor original: Alexander Smellie

Título original: The Hour of Silence — Psalm 55:22

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.

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