"Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no permitirá que el justo resbale para siempre." Salmo 55:22
Hay una carga de ansiedad mundana que debo dejar. Aun en las horas en que estoy lejos de mis negocios, soy propenso a dejar que sus inquietudes y afanes me persigan en mi alma secreta; y entonces saco poco provecho de mi misma comunión con Dios. El día laborable me sigue hasta el día de reposo, como algún espíritu persistente y molesto, y lo echa a perder por completo. Eso no debería ser.
Hay una carga de pecado personal e indignidad que debo dejar. A veces desespero de la salvación. Mi culpa ha sido tan grande que no veo en la tierra ni en el Cielo, en el tiempo ni en la eternidad — consuelo ni liberación para mí. Pero la promesa debiera llevarme al lugar algo más elevado donde se yergue la Cruz de Jesús, y allí la carga cae de mi espalda, y sigo mi camino con un corazón gozoso.
Hay una carga de solicitud persistente por otras almas que debo dejar. Cuando he orado por ellas, y les he apelado, y he hecho lo máximo de mi parte, permíteme entregarlas al amor fuerte y tierno de mi Señor, mil veces más sabio y cálido que el mío. Que no sea yo aplastado por un peso demasiado grande para mí. Él tiene la llave de todos estos corazones, y puede volverlos adonde Él quiera.
Fuente y atribución
Autor original: Alexander Smellie
Título original: The Hour of Silence — Psalm 55:22
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.