Hay otro templo que edificar para el Señor, y se necesitan constructores. El llamamiento no viene ahora de un rey pagano, sino de Cristo mismo. Todos son invitados a participar en esta gran obra. El templo de Jerusalén, sobre el que trabajaron aquellos constructores, hace tiempo que pereció, y toda huella de su labor ha sido destruida. Pero el templo para el que Cristo busca edificadores permanecerá para siempre, y todo lo que en él se haga será eterno.
¿Cómo podemos edificar en el templo celestial? Haciendo cuanto podamos en este mundo por Cristo. Nuestras propias vidas son parte del templo. Podemos procurar que nuestros caracteres sean embellecidos y santificados. Luego podemos esforzarnos por llevar a otros a Cristo, por hacer mejores otras vidas, por ayudar a levantar en ellas la semejanza del Señor Jesús. Las cosas más pequeñas que hagamos por Cristo serán como piedras colocadas en los muros de la gran casa de Dios, o como adornos de belleza en alguna parte del glorioso edificio.
Ahora no podemos ver que nuestro trabajo tenga valor alguno; pero algún día veremos que nada de lo que hayamos hecho con motivo puro para nuestro Señor fue en vano. Ningún toque de amor puesto sobre otra vida se desvanecerá jamás.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - September 6
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.