El aceite y el agua no se mezclan.
Este proverbio describe una realidad visible a simple vista: por más que se agiten, el aceite y el agua terminan separándose, porque sus naturalezas son irreconciliables. Sirve como imagen para hablar de cosas o personas que, por su esencia, no pueden combinarse sin que una de las dos pierda lo que es.
La Escritura recurre a imágenes semejantes para advertirnos sobre la incompatibilidad entre la luz y las tinieblas, entre la justicia y el pecado, entre el espíritu del mundo y el Espíritu de Dios. No se trata de despreciar a nadie, sino de reconocer que hay caminos que no pueden caminarse a la vez, y que ciertas alianzas, lejos de enriquecernos, terminan diluyendo nuestra identidad y nuestra fe.
Que esta sabiduría nos ayude a discernir con claridad. Señor, ayúdanos a no unir lo que tú has separado, a conservar la integridad de nuestra vida en ti y a buscar relaciones y compromisos que fortalezcan, en lugar de apagar, la luz que has encendido en nosotros.
Fuente y atribución
Autor original: Various
Título original: Common Proverbs and Wise Sayings — Oil and water don't mix
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Various, publicado originalmente en Grace Gems.