En la Escritura no hay conocimiento puramente académico; todo, todo es práctico. Cada parte es «una doctrina según la piedad.» El propósito de la Biblia es «que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.»
La verdad es solo un medio para un fin, y ese fin es la santidad.
Cada uno de nosotros debería estudiar su Biblia con esa oración en los labios: «Santifícame con tu verdad; tu palabra es verdad.» Deberíamos crecer en nuestro entendimiento del ejemplo de Jesús, para ser más semejantes a Él.
Un deseo de saber simplemente para saber, es curiosidad.
Un deseo de saber para hacer, es piedad.
Nunca hubo una época en que las Biblias estuvieran más difundidas, ¡y nunca una en que fueran menos leídas!
Revistas, publicaciones periódicas y libros de toda clase han venido sobre nosotros como una inundación, que en muchos casos casi ha arrastrado consigo a la Biblia. Es la verdad bíblica de su propia fuente la que es el «nutrimento concentrado» de la vida divina. Se hallará que suelen ser los hijos de Dios más fuertes, sanos y de más rápido crecimiento los que más viven de la leche sincera, es decir, pura y «sin adulterar» de la Palabra de Dios.
Los escritos de los hombres son muy útiles en su lugar cuando nos conducen a la Palabra de Dios. Pero demasiadas personas se permiten ser alejadas por estos escritos de las fuentes de la verdad pura, ¡las Sagradas Escrituras!
Fuente y atribución
Autor original: John Angell James
Título original: The concentrated nutriment of the divine life!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John Angell James, publicado originalmente en Grace Gems.