Un Tesoro Dorado para los Hijos de Dios

El alma que espera en silencio a Dios

Una meditación sobre la bienaventuranza de esperar pacientemente en Dios, quien sostiene con promesas y fuerzas aun cuando retrasa la liberación, y al final sacia a los que en Él esperan.

"Mi alma espera en silencio a Dios; de Él viene mi salvación… Él es mi refugio; no seré grandemente conmovido… Confía en Él en todo tiempo, pueblo suyo; derrama tu corazón delante de Él; Dios es nuestro refugio." Salmo 62:1, 2, 8

Cuantos más pacientes, creyentes y sencillos de mirada seamos, más pronto veremos la salvación y la victoria del Señor. Las almas de doble ánimo sufren el mayor conflicto, y los perezosos deben esperar por más tiempo. A veces, en verdad, aunque seamos fieles, debemos clamar: "¡Oh Señor, ¿hasta cuándo?" (Salmo 6:3). Mas no obstante, Él siempre oye y nos libra, aunque no lo veamos ni lo sintamos de inmediato, sino que pareciéramos sufrir continuamente. En el Cielo ciertamente lo veremos y recogeremos los frutos benditos de todas nuestras aflicciones y oraciones. Pero aun cuando el Señor tarda en librar, nos sostiene: comunicándonos secretamente fortaleza, sugiriéndonos preciosas promesas y concediéndonos una quietud interior. Bien podemos esperar en Dios ahora, que tanto tiempo esperó por nosotros; y bien podemos esperar en Dios, pues Él ha unido una bendición a la espera. El que espera por más tiempo muchas veces recibe más, y queda lleno de gratitud y alabanza. Los que esperan en los hombres serán defraudados, pero los que esperan en el Señor serán saciados.

Fuente y atribución

Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky

Título original: A Golden Treasury for the Children of God — July 10

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.

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