Un hombre espiritualmente vivo no puede, en su sano juicio, soportar la idea de quedarse quieto, es decir, sin obra espiritual alguna obrando dentro; y aún menos puede soportar la idea de retroceder. Quiere avanzar. A menudo está insatisfecho con su estado; siente cuán poco conoce; es bien consciente de la superficialidad de sus adelantos en la vida divina, así como de la ignorancia y la ceguera que hay en él. Por eso, bajo el sentir de sus propias faltas del pasado, su impotencia para el presente y su ignorancia del futuro, quiere avanzar única y exclusivamente en la fuerza del Señor, siendo guiado, dirigido y guardado no por la sabiduría y el poder de la criatura, sino por la entrada sobrenatural de la luz y la verdad en su alma.
El asiento de la misericordia está muchas veces cubierto de nubes; Dios se esconde y no puede contemplarle; la verdad parece oscurecida de modo que no puede realizarla. A menudo no halla el camino a Cristo; no percibe la senda de la vida, ni si sus pies están en ella. Ve tan pocas marcas de gracia en su alma y siente tan poderosamente las operaciones del pecado y la corrupción; halla tan poco a favor y tanto en contra, que a menudo tropieza y se halla perplejo, casi sintiendo en el corazón que está falto de la gracia de Dios del todo y que es un hipócrita en Sion. Sin embargo, sigue clamando: envía tu luz y tu verdad para que le guíen.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: February 13
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.