Palabras diarias para los peregrinos de Sion

El amor de Dios derramado en el corazón

No tenemos clara seguridad de poseer el Espíritu y la gracia de Cristo hasta que el amor de Dios se derrama en el corazón, trayendo el Espíritu de adopción que clama Abba, Padre.

"El amor es de Dios." No puedo tener satisfacción real, verdadera satisfacción, de que soy participante del Espíritu y de la gracia de Cristo, a menos que sienta alguna medida del amor de Dios derramado en mi corazón. Puedo tener esperanzas, expectativas y evidencias, más tenues o más brillantes; pero no tengo evidencia segura y clara en mi propia alma de que allí tengo el Espíritu y la gracia de Cristo, si no soy bendecido con el amor de Dios; pues hasta que el amor viene, hay temor que tiene tormento. Y mientras tengamos temor que tiene tormento, no hay ser perfeccionados en el amor. No tienes clara seguridad en tu propio pecho de que Dios te haya amado con amor eterno; ni tienes testimonio brillante de que el Espíritu de Dios haga de tu cuerpo su templo, hasta que ese amor entre en tu alma.

Pero cuando llega la bendición coronadora del amor de Dios sentido y gozado experimentalmente, derramado por él mismo en el corazón, junto con la comunicación del Espíritu de adopción que clama "Abba, Padre", ese es el testimonio sellador de tu posesión del verdadero espíritu; porque es "espíritu de poder, de amor y de dominio propio"; y donde esto está, allí está también un espíritu de amor y afecto hacia toda la familia de Dios.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: July 29

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura