El amor de Dios es... sempiterno, libre, soberano, inseparable, grande e inmutable.
Los dichosos objetos de su amor jamás, jamás podrán ser separados de él. Ni la muerte ni la vida, ni las alturas ni las profundidades, ni lo presente ni lo por venir, podrán jamás separar a aquellos sobre quienes está fijado.
El amor de Dios hacia su pueblo es un océano sin fondo, sin límites y sin fin, que traga sus innumerables y montañosos pecados en sus profundidades infinitas.
El amor de Dios hacia su pueblo desborda... todas sus grandes provocaciones, toda su más vil ingratitud, toda su suma indignidad, y siempre fluye en su fuerza triunfante, y conforme a sus riquezas infinitas, para suplir con abundancia todas sus necesidades — hasta que ha... amado a sus amados objetos hasta conformarlos a su propia imagen; amado todo el pecado hasta sacarlo de ellos; amado toda gracia hasta introducirla en ellos; los ha librado de toda muerte y miseria; los ha elevado a sí mismo como el elemento de su vida.
Y entonces el amor de Dios será para estos 'vasos de misericordia' un océano infinito de gozo y gloria, donde vivirán, se bañarán y se sumergirán para alabanza de la gloria del amor infinito, por las edades sin fin de una eternidad bendita.
Pero, ¡oh!, ni las lenguas de los hombres ni de los ángeles pueden expresar, y mucho menos los balbuceos de un niño declarar — ¡la milésima parte de las glorias infinitas, y de la bienaventuranza inefable y sin fin, del amor sempiterno de Dios!
Fuente y atribución
Autor original: Anne Dutton
Título original: A bottomless, boundless, endless ocean!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Anne Dutton, publicado originalmente en Grace Gems.