El amor es más que un mero sentimiento; es también una vida. La prueba de ese amor debe verse en los hechos. Así escribe en una de sus epístolas el discípulo del amor: «En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Y nosotros también debemos entregar la vida por nuestros hermanos. Si alguien tiene bienes poseídos y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo puede permanecer el amor de Dios en él? Hijitos, no amemos de palabra ni de lengua, sino con hechos y en verdad».
Este mismo principio se aplica a nuestra profesión de amor por Cristo. No basta que lo cantemos en nuestros himnos, que lo digamos en nuestras oraciones o que lo confesamos en nuestro credo; debemos mostrarlo en nuestra vida. Un árbol frutal prueba su utilidad dando fruto a su tiempo. El rosal echa hermosas rosas. Y cuando afirmamos ser amigos de Cristo, debemos demostrarlo haciendo lo que él nos manda. La obediencia diaria es la lengua más fiel del amor, el lenguaje que el Señor reconoce sin necesidad de muchas palabras.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - September 20
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.