La elección de Eliseo muestra dónde tenía el corazón. No pidió posición, ni riqueza, ni comodidad, ni honores, sino más poder espiritual. Había observado a su maestro en su gran obra, su celo por Dios, su heroísmo, su intensa entrega, y deseaba tener una gran medida del mismo espíritu. Quería, ante todo, ser un hombre mejor, más útil, más activo y poderoso en la obra del Señor. He aquí una lección para nosotros: debemos buscar por encima de todas las cosas las cualidades, las gracias y las bellezas que forman un carácter noble.
Hay algo más. Eliseo admiraba profundamente a su maestro Elías, y su mayor deseo era parecerse a él. Esto es digno de alabanza. Cristo, nuestro Maestro, es el único ejemplo grande y perfecto, y todos nosotros deberíamos imitarlo. Cualquier otro modelo es demasiado bajo. Con todo, Él nos da en sus verdaderos seguidores imágenes, al menos fragmentos, de su propia belleza, y es justo que imitemos esas huellas. Pablo dijo: «Sed imitadores de mí». Cada padre debería vivir de manera que su hijo, al imitarlo, vaya siguiendo siempre a Cristo y pareciéndose más a Él. Cuando vemos algo hermoso en otro, es recto desear tener esa misma belleza en nosotros; pues, querámoslo o no, vamos pareciéndonos, aun sin darnos cuenta, a quienes admiramos y amamos.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - July 29
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.