Comentario Devocional y Práctico

El asombroso amor de Cristo al morir por sus enemigos

Reflexión sobre el misterio del amor de Cristo, que murió por pecadores culpables y aborrecidos, y sobre la salvación completa que logra su muerte y resurrección para todo verdadero creyente.

Cristo murió por los pecadores; no solamente por los que eran inútiles, sino por los que eran culpables y aborrecibles; por aquellos cuya destrucción eterna sería para la gloria de la justicia de Dios. Cristo murió para salvarnos, no en nuestros pecados, sino de nuestros pecados; y aún éramos pecadores cuando él murió por nosotros. Más aún, la mente carnal no es solo enemiga de Dios, sino enemistad misma, cap. Rom. 8:7; Col. 1:21. Pero Dios se propuso librarnos del pecado y obrar un gran cambio. Mientras continúe el estado de pecado, Dios aborrece al pecador, y el pecador aborrece a Dios, Zacarías 11:8. Y que por tales como estos Cristo debiera morir, es un misterio; no se conoce otro ejemplo semejante de amor, de modo que bien puede ser la ocupación de la eternidad adorarlo y maravillarse de él. Además, ¿qué idea tenía el apóstol cuando suponía el caso de alguien que muriera por un justo? Y aun eso lo planteó solo como algo que podría ser. ¿No era el padecer ese sufrimiento para que la persona que se intentaba beneficiar fuera librada de él? Pero ¿de qué son librados los creyentes en Cristo por su muerte? No de la muerte corporal; pues esa todos la sufren y deben sufrirla. El mal del cual la liberación solo podía efectuarse de este modo asombroso, debe ser más terrible que la muerte natural. No hay ningún mal al que pueda aplicarse el argumento, excepto aquel que el apóstol realmente afirma: el pecado, y la ira, el castigo del pecado, determinado por la justicia infalible de Dios. Y si, por la gracia divina, fueron así llevados al arrepentimiento y a creer en Cristo, y así fueron justificados por el precio del derramamiento de su sangre y por la fe en esa expiación, con mucha más razón, por medio de aquel que murió por ellos y resucitó, serían guardados de caer bajo el poder del pecado y de Satanás, o de apartarse finalmente de él. El Señor viviente de todo completará el propósito de su amor que lo llevó a morir, salvando a todos los verdaderos creyentes hasta lo sumo. Teniendo tal prenda de salvación en el amor de Dios por medio de Cristo, el apóstol declaró que los creyentes no solo se regocijaban en la esperanza del cielo, y aun en sus tribulaciones por causa de Cristo, sino que también se glorían en Dios, como su Amigo inmutable y Porción suficiente para todo, únicamente por medio de Cristo.

La caída de Adán trajo a todo el género humano al pecado y a la muerte

Fuente y atribución

Autor original: Religious Tract Society

Título original: Devotional and Practical Commentary — Romans 5:6-11

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.

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