Mañana y noche

El banquete abundante de la gracia de Dios

Dios prepara un banquete inagotable para su pueblo, donde cada creyente recibe una porción abundante y todos se sacian de la grosura de su casa.

La reina de Sabá se maravilló del esplendor de la mesa de Salomón. Quedó abrumada al ver el aprovisionamiento de un solo día, y se admiró igualmente de la compañía de siervos que eran convidados en la mesa real. Pero ¿qué es esto comparado con el banquete que provee el Dios de la gracia? ¡Miles de su pueblo son alimentados allí cada día! Hambrientos y sedientos, llevan grandes apetitos al banquete, pero ninguno vuelve insatisfecho; hay bastante para cada uno, bastante para todos, bastante para siempre.

Aunque la multitud que se alimenta en la mesa de Jehová es tan innumerable como las arenas del mar, cada uno tiene su porción de alimento. Piensa en cuánta gracia necesita un solo cristiano: tanta que nada sino lo Infinito podría suplirle por un día. Y con todo, el Señor extiende su mesa, no para uno, sino para muchos santos; no para un día, sino para muchos años; no solo para muchos años, sino para generación tras generación.

Observa el pleno banquete del que habla el texto: los convidados al banquete de la misericordia están satisfechos; no, más aún, «se recrean»; y no con manjar ordinario, sino «de la grosura de tu casa», la abundancia especial de la propia casa de Dios. Y tal banquete está garantizado por una promesa fiel a todos los que se amparan bajo la sombra de las alas de Jehová.

Yo pensé una vez que si pudiera al menos recoger las migajas rotas de la puerta de atrás de la gracia de Dios, estaría satisfecho; como aquella mujer que dijo: «los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos». Pero ningún hijo de Dios es nunca servido con sobras y desperdicios. Como Mefi-boset, todos se sientan a la mesa del propio rey. En las cosas de la gracia, todos tenemos la porción de Benjamín; todos tenemos diez veces más de lo que hubiéramos podido esperar. Y aunque nuestras necesidades son grandes, con frecuencia nos asombramos ante la abundancia maravillosa de la gracia que Dios nos concede disfrutar experimentalmente.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: March 4 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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