Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

El bautismo del agua y la promesa del Espíritu

El bautismo con agua es una ordenanza divina significativa, pero no puede lavar el alma; solo Cristo, mediante el Espíritu Santo, produce la verdadera transformación que necesita el creyente.

El bautismo con agua es correcto. Es uno de los designios de Dios, y Él no requeriría nada que fuera inútil. Algunas personas piensan que no hay necesidad de ser bautizadas; pero al decir esto de aquello que Cristo mandó hacer, se tienen por más sabios que Él. El bautismo tiene un significado, y jamás debe ser despreciado. Enseña por medio de una imagen, mostrándonos, primero, que estamos impuros y necesitamos ser lavados, y luego representando la obra profunda de la gracia por la cual el corazón es limpiado.

No deberíamos estimar a la ligera una ordenanza que tiene una tan solemne sanción divina. Pero aunque el bautismo con agua es apropiado y no debería omitirse, no puede lavar el pecado ni salvar nuestras almas. No debemos pensar que por haber sido bautizados somos necesariamente cristianos. Tiene que haber un cambio dentro de nosotros. Debemos ser convertidos, "nacidos de nuevo". Y ninguna cantidad de lavado con agua producirá este cambio. Cristo debe bautizarnos con el Espíritu Santo.

Existe el peligro de que muchos se conformen con el agua del bautismo y no busquen la gracia regeneradora. Este es el riesgo de todas las formas del servicio religioso: que la gente confíe en ellas y no reconozca su necesidad de Cristo. Unas cuantas gotas de agua sobre la frente no hacen ninguna impresión en la vida; y solo cuando el bautismo simbolizado por el agua se recibe por la fe es que la bendición real descubre sobre quien es bautizado.

Cuando Jesús estaba siendo bautizado, "mientras oraba, el cielo se abrió y el Espíritu Santo descendió sobre Él". Una bendición semejante desciende del cielo sobre todo aquel que recibe el símbolo y que también, por medio de la oración, busca el bautismo celestial. Lo mismo es cierto de la Cena del Señor y de las demás ordenanzas divinas. Cuando la ordenanza se recibe con fe y con oración, Dios concede la gracia de la cual la emblem no es más que la imagen.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Baptism

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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