Mañana y noche

El beso de comunión que el alma busca en su Amado

Una meditación sobre el amor ardiente de la esposa por Cristo, que anhela las diversas muestras de afecto del Señor, desde la reconciliación hasta la comunión diaria y la consumación celestial.

Durante varios días hemos estado deteniéndonos en los sufrimientos del Salvador, y por algún tiempo más seguiremos allí. Al comenzar un nuevo mes, busquemos los mismos anhelos por nuestro Señor que los que ardían en el corazón de la esposa escogida.

Ved cómo salta de una vez a Él; no hay palabras preliminares; ni siquiera menciona su nombre; está enseguida en el corazón de su tema, pues habla de Aquel que era el único "Él" en el mundo para ella.

¡Cuán audaz es su amor! Fue mucha condescendencia la que permitió a la penitente que lloraba ungir sus pies con nardo; fue amor rico el que dejó a la amable María sentarse a sus pies y aprender de Él; pero aquí el amor —amor fuerte y ferviente— aspira a muestras más altas de afecto y a señales más cercanas de comunión. Ester temblaba en presencia del rey Asuero; pero aquí la esposa, en la gozosa libertad del amor perfecto, no conoce temor. Si hemos recibido el mismo espíritu de amor, también nosotros podemos pedir lo mismo.

Por "besos" entendemos aquellas variadas manifestaciones de afecto mediante las cuales el creyente es hecho partícipe del amor de Jesús.

El beso de reconciliación lo gozamos en nuestra conversión, y fue dulce como la miel que destila del panal.

El beso de aceptación aún arde en nuestra frente, pues sabemos que Él ha aceptado nuestras personas y nuestras obras por su abundante gracia.

El beso de la comunión diaria y presente es aquel que anhelamos nos sea repetido día tras día, hasta que se transforme en el beso de recepción, que arrebata el alma de la tierra, y el beso de consumación que la llena con el gozo del cielo.

La fe es nuestro caminar, pero la comunión sentida es nuestro descanso. La fe es el camino, pero la comunión con Jesús es el pozo del que bebe el peregrino. Oh amante de nuestras almas, no nos seas extraño; que los labios de tu bendición se encuentren con los labios de nuestra petición; que los labios de tu plenitud toquen los labios de nuestra necesidad, y al instante el beso se efectuará.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: April 1 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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