Si hablamos de la vida eterna y del camino que a ella conduce de manera descuidada, tomamos el nombre de Dios en vano. Nadie amará jamás a Dios y a su prójimo con alguna medida de amor puro y espiritual, si no es hecho partícipe de la gracia que convierte. Pero el corazón orgulloso del hombre lucha con ahínco contra estas convicciones.
Cristo dio el ejemplo de un pobre judío en aprieto, socorrido por un buen samaritano. Este pobre hombre cayó en manos de ladrones, que lo dejaron a punto de morir de sus heridas. Fue despreciado por quienes debieran haber sido sus amigos, y atendido por un extraño, un samaritano, de la nación que los judíos más despreciaban y aborrecían, y con la cual no querían trato alguno. Es lamentable observar cómo el egoísmo gobierna a todas las clases; cuántas excusas darán los hombres para evitar la molestia o el gasto de socorrer a otros. Pero el verdadero cristiano tiene la ley del amor escrita en su corazón. El Espíritu de Cristo habita en él; la imagen de Cristo se renueva en su alma.
La parábola es una hermosa explicación de la ley de amar al prójimo como a nosotros mismos, sin distinción de nación, partido o cualquier otra diferencia.
También presenta la bondad y el amor de Dios nuestro Salvador hacia los hombres pecadores y miserables. Nosotros éramos como este pobre viajero afligido. Satanás, nuestro enemigo, nos ha despojado y herido: tal es el daño que el pecado nos ha hecho. El bendito Jesús tuvo compasión de nosotros. El creyente considera que Jesús lo amó y dio su vida por él cuando era enemigo y rebelde; y habiéndole mostrado misericordia, le manda ir y hacer lo mismo. Es deber de todos nosotros, en nuestros lugares y según nuestra capacidad, sostener, ayudar y socorrer a todos los que están en aflicción y necesidad.
Jesús en casa de Marta y María (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Luke 10:25-37
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.